Evolutum

08/02/2014

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Todos hemos escuchado alguna vez eso de “año nuevo, vida nueva“. Y aunque hay a quien le gusta basar su tránsito vital en pactos clericales del año catapún (aquí cada uno con lo suyo), no es mi caso. De verdad que no. Esto es pura casualidad, o el cabrón de Murphy haciendo de las suyas, quien sabe.

Llevo algún tiempo inquieto. Debe ser eso que algunas revistas de moderneces varias y entendidos en tu puta vida, la del vecino y la del de más allá llaman la crisis del cuarto de siglo, de los treinta o alguna gilipollez semejante. O no, tampoco lo tengo muy claro. La cuestión es que atravieso una ola de reduccionismo vital que me está haciendo tomar decisiones que hasta hace no mucho consideraría impensables. Decisiones como por ejemplo cerrar Debianeando. Ya os digo, hasta hace no mucho, impensable. El porqué es sencillo y complejo a la vez. La parte sencilla es que necesito hacer más con menos. La compleja no cabe en una entrada de blog, afortunadamente.

Por ir concretando, Debianeando cierra por siempre jamás. Han sido cuatro años por y para vosotros. Para la comunidad. Y siempre habéis respondido (unas 80000 visitas en este tiempo, doscientos y pico comentarios y un buen puñado de mails), así que no me queda más remedio que dar las gracias. De corazón, gracias por haber estado siempre ahí, por dar a todo esto una dimensión extra, por poner la pieza que completa el puzzle. Gracias.

Me gusta pensar en esto como un proceso natural. La hoja que cae del árbol para alimentar al gusano que a su vez servirá de alimento al gorrión. La metáfora del círculo, comienzo y final unidos por un lazo indestructible. Debian Hackers me va a permitir ese lujo. Así, los contenidos más relevantes serán completamente transferidos allí, comentarios incluídos. Todos salvo la saga “Ciencia en GNU/linux” que volverá en un formato renovado. Tiempo al tiempo.

Poco más queda por decir. Que no es un adiós, que nos seguimos leyendo en Debian Hackers. Que he disfrutado de cada una de las entradas que escribí aquí, palabra a palabra, letra a letra, y de cada uno de vuestros comentarios. Que sigo al pie del cañón, aunque pierda visibilidad.

Y que ha sido un verdadero placer.